Para qué sirve el omega 3: EPA, DHA y por qué el número grande del envase engaña
Qué es el omega 3, en qué se diferencian EPA, DHA y ALA, qué cambia entre aceite de pescado, krill y fuentes vegetales, y cómo leer una etiqueta chilena para encontrar el aporte real por porción.
Publicado 2026-08-05 · Actualizado 2026-08-05 · Por Equipo editorial
Qué es el omega 3 y por qué se habla siempre de EPA y DHA
Los omega 3 son un grupo de ácidos grasos poliinsaturados que comparten una característica química y no mucho más. Los tres que importan en la práctica son el ácido alfa linolénico o ALA, que está en fuentes vegetales como la linaza, la chía y las nueces, y el EPA y el DHA, que son de cadena larga y se obtienen principalmente de pescados grasos y de aceites marinos. El ALA es un ácido graso esencial, lo que significa que el organismo no lo fabrica y tiene que llegar por la alimentación.
El organismo sí puede convertir ALA en EPA y DHA, pero esa conversión es limitada. Ese es el motivo técnico, y no una preferencia comercial, por el que las fuentes vegetales de ALA no se tratan como equivalentes de un aceite marino cuando lo que se busca son EPA y DHA. Quien sigue una dieta vegana y quiere esos dos ácidos grasos de cadena larga tiene una categoría propia, el omega 3 de microalgas, que es un producto distinto, habitualmente más caro y que este catálogo no cubre hoy.
Hasta ahí llega lo que corresponde afirmar. Qué hacen el EPA y el DHA en tu caso, si te conviene suplementarlos, en qué cantidad y por cuánto tiempo son preguntas para un médico o un nutricionista, que puede mirar tu alimentación completa antes de agregar un frasco. Un suplemento de omega 3 no trata ni previene ninguna enfermedad, no reemplaza al pescado en la dieta y no es un medicamento, por más que el envase esté diseñado para parecerlo.
El número grande del envase casi nunca es omega 3
Esta es la confusión más rentable de la categoría y se explica con una resta. Una cápsula de aceite de pescado contiene aceite, y ese aceite contiene EPA y DHA junto con otras grasas. Cuando el frasco anuncia 1.000 mg, en la enorme mayoría de los casos está declarando cuánto pesa el aceite de la cápsula, no cuánto omega 3 entrega. Son dos números distintos y el segundo siempre es menor.
El catálogo permite verlo con datos publicados. El Up Omega 3 Ultrapure declara una porción de 2 cápsulas que pesa 2,8 gramos, es decir 2.800 mg de contenido, y declara además 800 mg de EPA y 400 de DHA en esa misma porción. Sumados dan 1.200 mg de omega 3 de cadena larga: menos del 43% del peso de la porción. Los otros 1.600 mg son otras grasas del aceite, y eso ocurre en un producto que sí publica sus números y que se vende como concentrado.
Traducido a la góndola, comparar dos frascos por los miligramos de la portada es comparar pesos de aceite. Si uno declara 1.000 mg de aceite de pescado con 300 de EPA y DHA, y otro declara 1.000 mg con 600, el segundo entrega el doble de lo que estás comprando por la misma cifra en la portada. El precio por cápsula no distingue entre esos dos casos y el precio por miligramo de EPA más DHA sí.
Aceite de pescado, krill y fuentes vegetales: qué cambia de verdad
El aceite de pescado es la fuente convencional y en él los ácidos grasos vienen unidos principalmente como triglicéridos. El krill es un crustáceo pequeño y su aceite aporta una parte de esos ácidos grasos ligada a fosfolípidos, que es una forma química distinta y también el argumento comercial completo de esa subcategoría. La diferencia de forma es real y está descrita; traducirla en beneficios concretos para una persona excede lo que una ficha de producto puede sostener y lo que este sitio puede verificar.
Hay algo que sí se puede afirmar sin discusión: sin miligramos declarados de EPA y DHA no se puede comparar ningún producto con ningún otro, venga de krill o de pescado. En el catálogo esa es exactamente la situación del krill de Nutrapharm, que declara que cada cápsula pesa 1,4 gramos y que su contenido es una mezcla de aceite de krill, fosfolípidos y aceite de pescado, sin publicar un solo miligramo de EPA ni de DHA, y sin decir qué proporción de la mezcla es krill. A unos 245 pesos la cápsula, esa ausencia es cara.
Las fuentes vegetales juegan otro partido. La linaza, la chía y las nueces aportan ALA y son alimentos, no sustitutos de un aceite marino en términos de EPA y DHA, por la conversión limitada que ya mencionamos. Y si el motivo para descartar el pescado es una alergia, el punto es todavía más claro: los tres productos del catálogo declaran alérgenos derivados de pescado, el de 120 cápsulas suma derivados de soja y el krill es además un crustáceo. Ninguno sirve en ese caso.
Cómo leer una etiqueta y encontrar el aporte real
Tres preguntas resuelven la lectura completa, y se pueden hacer en la publicación o directamente al vendedor antes de pagar. Primera: cuántos miligramos de EPA y cuántos de DHA entrega una porción. Segunda: de cuántas cápsulas se compone esa porción. Tercera: cuántas porciones trae el envase. Con esos tres números tienes el costo real por dosis y puedes comparar cualquier producto contra cualquier otro sin que la marca influya.
La segunda pregunta es la que más se salta y la que más distorsiona. Un producto que declara 800 mg de EPA por porción de 2 cápsulas no es lo mismo que uno que los declara por cápsula, y ese detalle duplica o divide a la mitad el costo real. En el catálogo hay un caso didáctico: la publicación del Up Omega 3 de 120 cápsulas no declara el tamaño de porción, y el dato se pudo reconstruir porque la publicación del envase de 60 cápsulas de la misma línea sí lo declara. Con esa lectura, la porción de 2 cápsulas del envase grande queda en unos 405 pesos y unos 34 pesos por cada 100 mg de EPA más DHA; la del envase chico, en unos 530 pesos y unos 44 por cada 100 mg.
Un cuarto dato que casi nunca aparece y que sí conviene mirar cuando existe: los análisis de terceros sobre pureza y oxidación. Es el control que de verdad importa en un aceite marino y ninguna de las tres publicaciones del catálogo lo exhibe. El indicador casero es sensorial: un aceite oxidado deja un olor y un retrogusto marcados y desagradables. Guardar el frasco en un lugar fresco y sin luz directa ayuda, y es el tipo de detalle que decide si terminas el envase o lo abandonas.
Qué no promete un omega 3 y cuándo preguntarle a un profesional
Ninguno de los productos de este catálogo declara propiedades terapéuticas, y este artículo tampoco se las va a atribuir. Un suplemento de omega 3 aporta ácidos grasos; no cura, no trata, no previene y no sustituye ni a un medicamento ni a una alimentación que incluya pescado. Cuando una publicación insinúa un resultado de salud concreto, lo que estás leyendo es publicidad de envase.
Hay tres situaciones donde la consulta deja de ser recomendable y pasa a ser necesaria. Si tomas medicamentos de forma habitual, y en particular anticoagulantes, la decisión de sumar aceites marinos la evalúa tu médico antes de que compres, no después. Si estás embarazada o amamantando, lo mismo, y con un matiz importante: la ficha del Up de 120 cápsulas se declara apta durante el embarazo, mientras que la del envase de 60 de la misma línea no lo declara. Una casilla marcada en un formulario de MercadoLibre no es una indicación médica, y el equipo que lleva tu control es quien decide. Y si tienes alergia a pescado o a mariscos, ninguno de los tres productos del catálogo es una opción.
Con esas advertencias puestas donde corresponde, la parte de la decisión que sí es tuya es simple y está bajo tu control: exigir los miligramos de EPA y DHA por porción, el tamaño de la porción y la cantidad de porciones del envase. En el ranking de mejor omega 3 del sitio están los tres del catálogo ordenados con ese método, con el costo por cápsula, por porción y por miligramo. Y si estás ordenando tu suplementación completa, el ranking de mejores magnesios y el de mejor creatina aplican exactamente la misma vara: no el número grande de la portada, sino el que permite comparar.
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Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve el omega 3?
Los omega 3 son una familia de ácidos grasos que se obtienen de la alimentación, principalmente de pescados grasos en el caso del EPA y el DHA, y de fuentes vegetales como la linaza y la chía en el caso del ALA. Un suplemento de omega 3 aporta esos ácidos grasos y nada más: no es un medicamento, no trata ni previene ninguna condición y no reemplaza al pescado en la dieta. Si te conviene suplementar y en qué cantidad es una decisión de un médico o un nutricionista, que puede mirar tu alimentación completa.
¿Qué diferencia hay entre EPA, DHA y ALA?
El ALA es de origen vegetal y está en la linaza, la chía y las nueces. El EPA y el DHA son de cadena larga y provienen sobre todo de pescados y aceites marinos. El organismo puede convertir ALA en EPA y DHA, pero esa conversión es limitada, y por eso las fuentes vegetales de ALA no se consideran equivalentes de un aceite marino cuando lo que se busca son esos dos. Para dieta vegana existe una categoría propia, el omega 3 de microalgas, que este catálogo no cubre.
¿Por qué el número grande del envase no sirve para comparar?
Porque casi siempre corresponde al peso del aceite de la cápsula y no al aporte de omega 3, que es una fracción de ese peso. En el catálogo se ve con datos publicados: el Up Omega 3 declara una porción de 2 cápsulas que pesa 2.800 mg y declara 800 mg de EPA más 400 de DHA en esa porción. Los omega 3 de cadena larga son menos del 43% del peso, y eso en un producto que sí publica sus números. El número que sirve para comparar es EPA más DHA por porción.
¿El krill es mejor que el aceite de pescado?
La diferencia verificable es de forma química: en el aceite de pescado los ácidos grasos van sobre todo como triglicéridos y en el krill una parte viene ligada a fosfolípidos. Traducir esa diferencia en beneficios concretos excede lo que declaran las fichas y lo que se puede verificar. En términos prácticos, el producto que publica sus miligramos de EPA y DHA es el único que se puede evaluar, y el krill del catálogo no los publica. Además es un crustáceo, así que queda descartado con alergia a mariscos.
¿Se puede tomar omega 3 durante el embarazo o junto con medicamentos?
Esa decisión la toma un profesional de salud, no una etiqueta. Si tomas medicamentos de forma habitual, en particular anticoagulantes, consúltalo con tu médico antes de sumar aceites marinos. Durante el embarazo o la lactancia, lo mismo, y con un matiz del catálogo que ilustra el punto: la publicación del Up de 120 cápsulas se declara apta para embarazo y la del envase de 60 de la misma línea no lo declara. Una casilla marcada en un formulario de MercadoLibre no equivale a una indicación médica.
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